En época de la colonia española y comisionado por el gobernador del Nuevo Reino de León, en 1694, el Capitán Don Manuel Díaz se establece en el territorio que conquista, localizado entre los ríos Santa Engracia y San Pedro. Para así establecer el primer asentamiento humano español en esa región, y que en 1729 fuera legitimizada por el Virrey   de la Nueva España Exmo. Sr. D. Juan de Acuña.

En los subsiguientes años el feudo es traspasado entre varias familias y heredado de una generación a otra, entre las que destacan generales de ejércitos y gobernadores, la extensa propiedad llega a poder del Sr. Jacobo Martínez, uno de los fundadores de la Villa de Santa María de Aguayo, hoy capital del estado de Tamaulipas. En aquellos tiempos, la Hacienda sembraba caña de azúcar, granos como maíz y se convierte en el primer productor de cítricos del Estado de Tamaulipas. Al día de hoy aun se conserva una huerta de naranjos, de más de 100 años de edad, en plena producción. Se alcanza a distinguir ruinas de lo que fue el molino de caña y granos, proveedor de los alimentos básicos de la hacienda en aquellos tiempos. La ganadería y producción de henequén fueron otras de las actividades productivas de tan distinguida y bien administrada Hacienda.  

Hasta la fecha el casco de la Hacienda se erige mas fuerte que nunca y sus tierras, que después de la revolución mexicana de 1916, fueron significativamente disminuidas, siguen produciendo frutos de la más alta calidad y al mando de diferentes descendientes de Don José Martínez, primogénito de Don Jacobo.

Hoy denominada monumento histórico de la nación, la Hacienda Santa Engracia, operando como hotel, extiende sus brazos a todos sus visitantes y los espera para darle la mas grata bienvenida, ofreciéndoles toda su historia, naturaleza y hospitalidad de antaño.